sábado, 12 de julio de 2014

¿CUÁNDO HAY QUE CONSULTAR A UNA PSICOPEDAGOGA?


..donde otros vieron tragedia, yo decidí ver esperanzas...
Durante el crecimiento de los hijos, los padres muchas veces se preguntan cuándo es el momento indicado para consultar a un profesional. ¿Cuándo hay que consultar a una psicopedagoga?

Sugiero tener en cuenta siempre: sea la docente, o quien sugiere o deriva al infante, no lo hace porque está en contra de su hijo/a, o porque no le simpatiza o se "agarró" con el niño/a, quien lo hace es porque conoce y previamente a probado o aplicado técnicas, actividades, materiales, ubicación en el aula o sala y con la única intención de que su hijo/a al cance los logros y objetivos escolares acordes a su edad.
De allí parte la sugerencia de visitar un o una profesional psicopedagógica, para evitar futuras anomalías, alteraciones, perturbaciones o dificultades manifiestas en el aprendizaje, que al ser tratadas tempranamente evitan futuros elementos que en conjunto hagan más complejo algo que es sencillo en el presente e impacta en menor medida en la personalidad del niño.
Y no tiene nada que ver con que su hijo/a sea o no inteligente, he oído padres preocupadísimos casi intentando convencer al docente que su hijo es inteligente, que no tiene problemas de aprendizaje y no ven necesario que asista a psicopedagoga, que porqué se lo deriva, etcétera, etcétera, etcétera; como si fuera a tratarse de una enfermedad terminal sin vueltas cuando solo se busca siempre el bien del niño ahora y lo que necesita el niño ahora para explotar todas sus potencialidades y destrezas manifiestas en su ser.
Yo les recuerdo a las mamás y a los papás que ustedes son quienes tienen la patria potestad de sus hijos, pero les recuerdo que su hijo/a tiene derechos y que tener esa patria potestad supone una manifestación de la función tutelar a favor de sus hijos/as y no en interés del titular.

Durante el crecimiento de los hijos, los padres muchas veces se preguntan cuándo es el momento indicado para consultar a un profesional, Y si a veces dudan si es necesario o no llevarlo al pediatra, es  lógico que la duda sea aún mayor cuando se trata de consultar a una psicopedagoga, por ser una profesión cuyo campo de acción es mucho menos conocido.
Por eso es importante explicar  a qué se dedica la psicopedagogía, que es esencialmente interdisciplinaria porque la mirada “psico”-“pedagógica” reúne dos aspectos de las personas: el psicológico y el educacional, de modo que el psicopedagogo entra en escena cuando se trata de trabajar con una persona –o un grupo de personas- que se encuentran en situación de aprendizaje.

Por lo general la consulta con una psicopedagoga es promovida desde la escuela y de hecho muchas instituciones cuentan con su propio equipo psicopedagógico que, en ocasiones, tiene los primeros encuentros con el niño y puede sugerir la intervención de un profesional que no pertenezca a la escuela.
Los causas más comunes por las que se sugiere realizar un diagnóstico psicopedagógico son el bajo rendimiento escolar, la dificultad para acceder a la escritura, la lectura o el cálculo, la falta de atención en clase y el desinterés por el aprendizaje, entre otros motivos.
Claro que también la dificultad puede verse desde casa: cuando los chicos no quieren ir a la escuela, cuando están desmotivados, se niegan a hacer la tarea o tienen problemas a la hora de estudiar.
Cuando los padres observan alguna dificultad y dudan acerca de la necesidad de recurrir a un psicopedagogo, es importante que, si la duda todavía no se planteó con la escuela, se pida una entrevista para compartir la visión con los maestros, que pueden aportar un panorama más amplio para analizar la situación y decidir la consulta.
Por último, hay que tener claro que al psicopedagogo no se recurre solamente para ayudar a los más chiquitos: el ingreso al colegio secundario, con las nuevas exigencias, la orientación vocacional y la adaptación a la universidad son momentos en los que una mirada psicopedagógica puede hacer un aporte significativo.

En esta entrada se aplica la palabra niño, niña, alumno, alumna, mamá, papá debido a una nueva disposición de aquello que refleja la infancia actual, que considera la visión de la pluralidad, de allí la necesidad de referirse siempre a los niños y a las niñas.

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